Algunos miles de compatriotas en Tartagal en el hermoso norte argentino vuelven a enfrentar, como no hace mucho tiempo atrás, una catástrofe natural. Claro es cómodo decir “catástrofe natural” porque parece que la sociedad y sobre todo los que gobiernan no han tenido nada que ver. No nos engañemos, las cosas no son tan simples. Se han desforestado con autorización del gobierno provincial anterior mas de 800.000 hectáreas. Solo en el 2007 se autorizaron desmontes por mas de 400.000 hectáreas. Sería una ingenuidad por no decir una estupidez creer que entre estos reiterados desastres naturales y el desmonte masivo no hay relación. Alguna Universidad Argentina, el CONYCET (Consejo de Ciencia y Tecnología) podrían, deberían, abocarse a analizar el tema, encontrar responsables pero sobre todo ayudar a que no se siga alterando el eco sistema de manera tan radical, tan influido por intereses económicos de unos pocos. No hay que lamentarse hay que criticar y hay que proponer ya, el freno a los desmontes, mas un estudio independiente, de nivel indiscutible y recomendaciones para combinar explotaciones económicas con un medio ambiente sustentable.
Roberto Lavagna
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